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07-03-2010EL DOMINGO POR LA TARDE, EL CRISTO DE LA AGONÍA RESGRESABA A LA ERMITA DE SANTA ANA, DESPUÉS DE VISITAR A LA PÚRISIMA CONCEPCIÓN EN SU SEDE DE LA IGLESIA ARCIPRESTAL DE SANTA MARIA DE ONTINYENT

La tarde del sábado, 6 de marzo, se bajaba el telón de este primer acto de las actividades organizadas por la Sociedad de Festeros de Ontinyent para celebrar el 150 aniversario de la fiesta de Moros y Cristianos de la ciudad.

A las cuatro y media de la tarde salía de la parroquia de San Carlos la comitiva festera que acompañaba la imagen del Cristo en su regreso a la ermita de Santa Ana. Tal y como se había previsto, la comitiva procesional del traslado llegaba a la iglesia arciprestal de Santa Maria, alrededor de las cinco de la tarde, donde la imagen del Cristo de la Agonía visitaba la sede de la patrona de la ciudad la Purísima Concepción. Los festeros y los vecinos que asistían eran conscientes del hecho histórico que se estaba produciendo, debido al carácter excepcional del acto, eso explicaba la especial sensación que todos vivían, y, por ello, el templo estaba abarrotado de gente que no querían perderse este magno acontecimiento. La afluencia era tal que muchos tuvieron que quedarse esperando en el exterior del recinto sagrado, a pesar de la fina lluvia que caía sobre la ciudad. La imagen del Cristo era portada por los anderos hasta el presbiterio de este templo, donde ya esperaba la imagen de la Purísima Concepción. Un emotivo y sentido encuentro entre la patrona de la ciudad y el patrón de las fiestas de Moros y Cristianos. El Sr. presidente de la Junta de la Purísima, Juan Vaello, daba la bienvenida a todos los que acompañaron al Cristo en su visita a la Virgen y se congratulaba del encuentro de ambas imágenes y las personas que las veneran organizando las dos fiestas más significativas de la ciudad de Ontinyent. Posteriormente, después de la celebración de la liturgia de la palabra, Rafael Ferrero Terol, presidente de la Sociedad de Festeros del Santísimo Cristo de la Agonía, resumía en unas emotivas palabras el sentido de esta visita, antes del retorno de la imagen del Cristo a la ermita de Santa Ana, en este inicio de la conmemoración del 150 aniversario de las fiestas. Recordaba que, en muchas ocasiones, había sido la Purísima la que había ido al encuentro del Santísimo Cristo de la Agonía. Hacía memoria y comentaba, también, que en aquellos años en los que la procesión de gala del domingo de fiestas pasaba por el barrio de la Vila, la imagen del Cristo entraba a la capilla de la Purísima por la puerta del Buen Pastor y salía por la puerta de la capilla. La fiesta creció y dejó de pasar por los estrechas y encantadores callejas del viejo barrio de la Vila. Continuaba el Sr. Ferrero y comentaba el hecho histórico que estaba aconteciendo esa tarde del 6 de marzo, ya que la imagen del Cristo no había estado junto a la Purísima en el altar mayor desde 1854, cuando el cólera morbo producía desolación y muerte en esta ciudad. Y narraba como en la madrugada del 7 de septiembre, a las cuatro de la mañana, la imagen del Cristo llegaba a la ciudad alumbrada por la luz de cuarenta antorchas que iluminaban la negra noche y la fuerte tormenta que descargó sobre la misma. Las autoridades religiosas y civiles tuvieron que arreciar el paso hasta llegar a la arciprestal de Santa María, en medio de un mar de agua y emociones.

Finalmente y después de recordar todos los títulos otorgados a la Purísima desde la Sociedad de Festeros -Presidenta de Honor, Insignia de Oro y Primer Tro de Honor- entregaba a la Junta de fiestas de la Purísima un estandarte conmemorativo del 150 aniversario, solicitando que fuera colocado en un lugar destacado junto a la imagen de la Virgen, Madre y Patrona, la Purísima Concepción. Y concluía pidiendo la ayuda divina para mantener la fe y la esperanza y para encontrar nuevas salidas y trabajos a los retos de estos nuevos tiempos con los que se enfrenta este Ontinyent que tanto la estima y venera.

La imagen del Cristo salía del templo de la arciprestal de Santa María y seguía su regreso a la ermita de Santa Ana. La procesión, recuperando aquel itinerario del siglo XIX, bajaba por la calle del Regall, llegaba a la plaza Mayor y entraba en la plaza de Baix por el Porxet, cruzaba el río Clariano por el puente Viejo, seguía por la calle de la Cantarería y por la cuesta del Matadero ascendía por la calle de San Francisco hacia la loma de Santa Ana. La comitiva religiosa iba acompañada por los sones de la marcha procesional “Al Morenet”, composición musical procesional que el joven compositor de Ontinyent, Miguel Angel Sarrió Nadal, había regalado a la Sociedad de Festeros del Santísimo Cristo de la Agonía, por este ciento cincuenta aniversario y que se estrenaba en este acto. La Agrupació Musical d’Ontinyent era la banda que acompañaba la imagen del Cristo de la Agonía, a pesar de la persistente y fina lluvia que no dejaba de caer.

Sobre las ocho de la tarde-noche se llegaba a la ermita; después del disparo de unos magníficos fuegos de artificio y de la interpretación de la marcha Real, la imagen del Cristo entraba en su ermita y era depositada en su lugar de culto.

La programación de les actividades previstas para este 150 aniversario de la fiesta de Moros y Cristianos continuaran durante los meses de marzo, abril y mayo con exposiciones, sesiones de cine-forum festero, conferencias y visitas guiadas por los lugares más emblemáticos de la Fiesta y por el Museu Festero. La programación se completará con las jornadas del I Congreso Internacional de Embajadas y Embajadores de la Fiesta de Moros y Cristianos , el Desfile histórico y “la nit del Riu”, entre otras muchas actividades previstas para los meses de junio, julio, agosto y septiembre